sábado, 27 de junio de 2026

MICRORRELATOS SER (II)

 



Desde hace tiempo, la Cadena SER, junto con la Escuela de Escritores, tienen un concurso de microrrelatos.

 

Los organizadores del concurso proponen una frase que los participantes deberán continuar a modo de microcuento, que no debe sobrepasar las 100 palabras. Esa frase es la que cierra el relato seleccionado anteriormente. La dificultad es contar una (la mejor) historia con esa limitación de caracteres.

 

He participado recientemente con los siguientes:

  

Frase: Nadie pudo recordar el orden correcto de las cosas.

Creación.

Nadie pudo recordar el orden correcto de las cosas. Por un lado, un sector espiritual insistía en crear un conjunto emocional. En contra, los más científicos exigían que todo debía estar sujeto a sus leyes. Y otros grupos más pequeños propugnaban toda clase de extravagantes ideas.

Tras un largo debate, hubo acuerdo y planificaron incorporar los puntos pactados en un periodo de una semana. Todo fue bien, pero, al llegar al sexto día, advirtieron que no habían seguido el orden correcto, con resultados desastrosos.

Decidieron parar.

A la pregunta de qué nombre le darían a aquello, alguien dijo: “ser humano”.


Frase: Los pliegan, los guardan en sus bolsos, y se largan.


El principio del fin.

Los pliegan, los guardan en sus bolsos, y se largan. Solo nos dejan una bandera en nombre de la libertad ¿Qué libertad? Ya éramos libres antes de que llegaran los extranjeros con sus armas y cruces. Nuestro país alcanzaba hasta donde llegaba la vista. Ahora ese mundo está en un papel y unas líneas rojas señalan cómo lo han repartido. Y con nosotros dentro de esas marcas, como si fuéramos piedras. Dicen que al otro lado de la línea viven demonios y que habrá que luchar. ¡Pero si no nos han hecho nada! El chamán nos anuncia sufrimiento y desaparición.


No podréis.

Los pliegan, los meten en sus bolsos, y se largan. Silencio. La luz del zaguán parece menguar y los rostros palidecen. Se miran entre ellos y sus ojos buscan ayuda. Hay quien mira a su piso. Otros enfocan al suelo. Paco se retuerce las manos grasientas del taller. Angélica aprieta a sus hijos contra el regazo. El andador de Encarna cruje por la presión. Un sollozo rompe el silencio.

Maruja farfulla con su incompleta dentadura. Dice que, después de tantos años, los han echado como a perros.

Ernesto, con chispas en los ojos, grita que ahora se convertirán en lobos.



Frase: Las olas apenas los balancean


Desesperanza.

Las olas apenas los balancean. La quietud de los barcos es angustiosa, como el silencio reinante. Ni olas, ni gaviotas, ni personas. Solo un pequeño grupo de pescadores y familiares permanece allí, callados, inmóviles. Por la bocana aparece el pesquero que esperan. Cinco, seis… siete. Toda la tripulación regresa a salvo. El patrón va despacio a la proa y mirando hacia abajo, mueve la cabeza negativamente.

Otra vez volvemos de vacío, dice, alzando mínimamente la voz.

El grupo se estremece a una. Son ya demasiados días con las bodegas sin pesca.

El regreso al hogar se hace largo, muy largo.



Ultramar.

Las olas apenas los balancean. Las velas están inmóviles. El calor es intenso y el aire se vuelve denso, casi líquido. Los hombres en cubierta están en silencio, pero las miradas lo dicen todo. La buena suerte les sonrió y puede que ese sea su último viaje. Todos sueñan desembarcar pronto y comprarse una casa, grande o pequeña, pero lejos de la mar. El vigía grita y el capitán se echa el catalejo a la cara. El tiempo, como las olas y el viento, se detiene.

Piratas, dice nervioso.

Adiós a la casa. Y quién sabe si a la vida.




Frase: El agente le señala la fila de menores.


1938.

El agente le señala la fila de los menores. El librero, todavía con miedo, los mira detenidamente. El apedreamiento de su escaparate no había sido un acto de gamberrismo juvenil. Aquello era distinto, iba más lejos. Era, simplemente, odio.

Sigue mirando a aquel grupo de pobres desgraciados. Debían vagabundear por las calles, huyendo de la policía y viviendo de pequeños robos. La profunda crisis que dejó la guerra había llevado a la pobreza a muchas familias berlinesas.

Uno de los jóvenes le mira con desprecio.

-Señor Cohen, ¿lo identifica?

El librero, recorrido por un profundo escalofrío, asiente.

El policía se acerca al chico y le pregunta el nombre.

-Adolf.



Frase: Sus textos serán insufribles.



La locura maravillosa.

Sus textos serán insufribles. Es lo que pensó el mesonero mientras escuchaba a aquel cliente. Le resultaba un pedante insoportable. Y no paraba de contar aquellas historias tan absurdas. Unas veces decía que era marinero, otras, novelista, poeta o, incluso, recaudador de impuestos. Su triste figura indicaba cuál debía ser la realidad de la verdadera vida que llevaba. Que había estado preso sí que parecía algo más creíble para alguien así.

El extraño cliente miró por la ventana de la venta y gritó de nuevo. Harto, el mesonero, con mala gana, le dijo:

--Señor, le repito que no son gigantes, que son molinos.








Otras participaciones: https://eliasgomis.blogspot.com/2012/03/microrrelatos-ser.html

viernes, 22 de mayo de 2026

TROMPETEROS

 

Aprovecho hoy un rato para dar una vuelta por estos dos parajes. En el Bec de l’Àguila el “premio gordo” no sale: no observo alzacola rojizo… otro año sin verlo. Las citas en Alicante de esta especie ya están al nivel de las de los unicornios.



En un charco, cogen barro golondrinas dáuricas y golondrinas comunes. Una es de estas llega con una acícula en el pico, camina hasta el agua y la deja caer al suelo, para coger una bolita de barro e irse con ella. ¿Para qué llevaba la hoja de pino?



Un par de tórtolas europeas se dejan ver al cabo de un buen rato. Otra especie que se ha ido volviendo escasa. Sin embargo, sus “primas”, las tórtolas turcas han ido aumentando. Las palomas torcaces también se ven con facilidad.

Cogujadas comunes y varias que no puedo identificar como común/montesina van y vienen, subiendo hasta el cielo y bajando a tierra. Algunas llevan comida en el pico.



Ruidosos abejarucos comunes pasan muy altos, sobrevolando a los vencejos comunes. También altos y lejanos, sendos ejemplares de águila perdicera y culebrera europea.

Tres alcaravanes comunes despegan a mi paso. Son como terrones voladores con ojos de intenso amarillo.

Un papamoscas gris vuela con sus curiosas piruetas, atrapando insectos en vuelo. Menos activos se ve a los alcaudones comunes, más dispuestos a esperar desde una rama a descubrir a sus presas.

El campo huele a tomillo, a rabo de gato y a cantueso.




Por el Monnegre, no tardo en ver a los camachuelos trompeteros. Un par de ellos son especialmente confiados mientras que el resto se toma muy en serio lo de la distancia de seguridad. La verdad es que son unos reyes en pasar desapercibidos. Cuento, como mínimo, 11 ex.




La collalba negra va y viene. Al menos, veo a un macho y a una hembra. Las badlands son su territorio.

Va apretando el calor y tomo el camino de vuelta.

Lista de eBird https://ebird.org/checklist/S343766098

https://ebird.org/checklist/S343765358

martes, 19 de mayo de 2026

SALINAS DE CALP


Sábado 16, nueva visita a las salinas de Calp. A pesar de que el humedal se ve cada vez más acosado por las construcciones, la naturaleza trata de mantenerse y continuar. Por eso mismo, me sigue pareciendo un lugar donde se podrían poner en marcha proyectos de educación ambiental con gran éxito.


Las cigüeñuelas comunes ya están atareadas con la nidificación. Algunos nidos son demasiado visibles, especialmente para las gaviotas patiamarillas que intentan buscar el almuerzo en ellos. Los machos de las cigüeñuelas despliegan todo su sistema antidepredadores, hostigando a las patis hasta hacerlas abandonar… aunque, muy probablemente, volverán a intentar llevarse algo de los nidos. El total de cigüeñuelas de hoy es de 28 ex.

Los flamencos comunes (126 ex.) se concentran cerca de la avenida y, especialmente, en la isleta central. Están bastante tranquilos y apenas vuelan algunos individuos. La gente se aproxima a las orillas junto a la avenida para verlos, con mayor o menor curiosidad. Aunque hay otras, solo está visible la anilla LJFD.












En la isleta, junto a los flamencos, y por otros puntos de la salina, se ven tarros blancos (cuento un total de 31 ex.), algunos ya con pollitos que les siguen pidiendo comida.

Llega un bando mixto de garcetas comunes (6 ex.) y de garcillas bueyeras (15 ex.). Se posan en un pino y vuelan para volver al mismo lugar y al cabo de unos minutos, vuelven a volar para irse del paraje.

Un mirlo común pasa con un insecto en el pico y desaparecer entre los árboles.

Varias golondrinas comunes, aviones comunes y golondrinas dáuricas se alimentan sobre la superficie de la salina.

Cuando inicio el regreso, cerca del Mascarat, pasa un grupito de 7 abejeros europeos.


Lista de eBird https://ebird.org/checklist/S340047224