…Y si no la vieres, es que en las Baleares no estuvieres.
Así, parafraseando el refrán
de las cigüeñas y San Blas, empiezo esta entrada sobre la observación de curruca
balear (Curruca balearica, ex Sylvia balearica) el pasado día
16 (festividad de Santa Faz) cerca de Pollença, en las Islas Baleares.
En un pensat i fet,
cogimos un vuelo a Palma de Mallorca, alquilamos un coche y nos fuimos a hacer
un recorrido por la isla de Mallorca. Cerca de la Talaia de Albercutx, observamos
un ejemplar de curruca balear. Sale de la parte baja de un arbusto,
vuela a ras de suelo hasta una ramita, donde se posa unos segundos y sale hacia
la parte baja de otro arbusto. Esa fue la observación y, curiosamente, apenas
bajar del coche.
La curruca balear es una
especie que, en todo el mundo, únicamente vive en las Baleares, mejor dicho, en
Ibiza y Mallorca, porque en Menorca está ausente. Es curruca que a distancia
parece cabezona, con la cola larga y un color gris oscuro (más claro en la garganta),
en el que destaca un rojo anillo ocular.
En el trayecto disfrutamos de
las impresionantes vistas, con la cercana localidad de Pollença a los pies de
este sector de la Serra de Tramuntana (paraje declarado Patrimonio de la
Humanidad por la UNESCO). Altos acantilados caen a pico a un mar intensamente
azul, con pequeñas calas de brillantes tonos turquesas.
Vemos buitre negro (2 ex.
muy cerca, volando muy bajos y otros 3 más alejados), un par de cuervos grandes
(quizás fueran 4 ex.), un águila calzada, 6 milanos negros y un cernícalo
vulgar. Más cerca del suelo se mueve alguna curruca cabecinegra, tarabilla
común y colirrojo tizón.
Nos llega el canto del roquero
solitario. Subido a una roca, llena el aire con su sonido.
Ya en la torre, vemos algo en
el mar. Conseguimos descubrir a un grupo de delfines mulares que parecen
estar alimentándose cerca de la superficie. Atraídas por ese festín acuden pardelas
baleares, pardelas cenicientas europeas y gaviotas patiamarillas.
Solo el paso de alguna embarcación les hace suspender la comida durante unos
minutos.
Varios vencejos comunes y
golondrinas comunes vuelan por encima de nosotros. También vemos un avión
roquero.
La carretera que lleva hasta el faro de Formentor está muy (excesivamente) concurrida de coches y bicicletas. La cola de vehículos (prácticamente parados) a cientos de metro del faro nos hacen dar la vuelta, siendo imitados por otros conductores. Las restricciones de acceso deberían ampliarse para mayor seguridad y sostenibilidad.
Visitamos Pollença (una
auténtica maravilla) y Valldemosa (otra). De ahí, vamos a Palma, donde tenemos
apenas un par de horas para devolver el coche y coger el avión de vuelta,
haciendo planes para la próxima visita.
Lista de eBird https://ebird.org/checklist/S322778103






































