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lunes, 20 de julio de 2026

DINOSAURIOS Y ESTRELLAS

 

La astronomía es una lección de humildad, una invitación a mirar más allá de uno mismo y aceptar nuestra pequeñez en el vasto escenario cósmico.

Neil deGrasse Tyson, astrofísico y divulgador científico.

 

Este fin de semana teníamos reservada en Galáctica una actividad de observación de la Vía Láctea, aprovechando cumpleaños y onomásticas. La meteorología tenía otros planes y nos anunciaba cielos cubiertos, con posibilidad de lluvias. Galáctica suspendió las actividades en base a la previsión que se cumplió en parte porque sobre las diez de la noche el cielo se despejó, aunque quedando con bruma por la elevada humedad que hizo el calor (también muy alto) nos dejaran con un ambiente sofocantemente bochornoso buena parte del tiempo.

Nuestro alojamiento esta vez era en Aras de los Olmos. Allí tienen una réplica a escala natural de un gran dinosaurio: el Losillasaurus giganteus, llamado así por haberse encontrado sus restos en la cercana aldea de Losilla. Este dino saurópodo, vivió en el Jurásico tardío (hace 154-145 millones de años) en esta región muy rica en fósiles de dinosaurios, fue identificado por primera vez en esa localidad. Mediría entre 20 y 25 m y su peso estaría sobre las 50 toneladas.



Con la estela de un avión.

Otra estela.

Aprovechamos la imponente escultura para hacer fotos con las estrellas de fondo, tanto con la cámara como con el móvil. La Vía Láctea se podía ver perfectamente aunque no con la nitidez que la hemos visto otras veces por esta zona.



La Vía Láctea de fondo.



Aquí espantamos al dinosaurio 😁 porque nos tapaba la Vía Láctea.









domingo, 5 de julio de 2026

CIELO NOCTURNO

 

Mira a las estrellas y no a tus pies. Intenta dar sentido a lo que ves y pregúntate qué hace que el universo exista. Sé curioso.

Stephen Hawking, científico.


Contemplar el cielo nocturno está condicionado a cómo se presente la noche. La Luna llena nos permite disfrutar del paisaje con una luz extraña pero esa misma luminosidad “quema” el brillo de las estrellas. Por ello, las noches sin Luna permiten una mejor observación del firmamento.

Con la luz de Luna llena.

También las nubes o la calima contribuyen a la calidad del cielo nocturno y, por supuesto la contaminación lumínica generada por la actividad y las poblaciones humanas (ver). Nuestra provincia está muy poblada y la contaminación lumínica le afecta notablemente.

De todas formas, salir un rato a la puesta del Sol y la noche a contemplar el cielo es una actividad relajante y que nos permite conocer qué lugar ocupamos en el universo. Para ello, tenemos muchas publicaciones y aplicaciones para ayudarnos a identificar de forma sencilla los astros que podemos ver.

Para móvil podemos utilizar Stellarium, Sky Tonight, Star Walk, The Sky Live, Haevens Above, Sky Safari… Ya es cuestión de la que más nos convenga o guste.

La Luna, casi llena.

El Sol y varias manchas solares (1/07/2026). La suma de las superficies de las manchas de la foto equivale a 13,5 veces la superficie de la Tierra.

Os dejo algunas fotos de estas últimas observaciones.






















sábado, 25 de octubre de 2025

EL COMETA C/2025 A6 LEMMON

El cometa C/2025 A6 LEMMON "escoltado" por dos satélites (las dos líneas finas y largas) en su paso por el firmamento estrellado (los trazos más brillantes y cortos).

El cometa C/2025 A6 LEMMON ya brilla en nuestro cielo con una intensidad suficiente para poder ser visto con facilidad. Para ello hay que buscar un lugar oscuro, con la menor cantidad de luces posible (la llamada contaminación lumínica (ver)), y que el cielo esté lo más limpio posible. Y saber dónde buscarlo en el firmamento, claro.

Lo del cielo oscuro lo tenemos mal por estas latitudes porque somos una zona muy densamente poblada. Lo de la nubosidad llevamos no pocos días con nubes altas y calima. Así que, lo más sencillo, es localizarlo y para ello hay varias apps y páginas web para que nos ayuden. 

Yo uso varias y, entre ellas, os puedo citar The Sky Live, Star Talk 2, Sky Safari, Sky Tonight o la veterana Heavens-Above.

LEMMON es un cometa que fue descubierto el 3 de enero de este año por Carson Fuls desde el observatorio del monte Lemmon en Arizona. Tiene un periodo de unos 1.400 años. Alcanzará el perihelio el 8 de noviembre de 2025 a 0.53 UA del Sol y pasará a 0.68 UA de la Tierra el 21 de octubre (UA=Unidad Astronómica, equivalente a la distancia entre la Tierra y el Sol).

Se formó hace unos 4.500 millones de años y está compuesto principalmente de hielo, polvo y otras sustancias. Es notable el color verdoso del cometa. 

Después de observarlo desde casa, esperamos a una noche con unas condiciones aceptables que se dieron el viernes 24. Las fotos que acompañan esta entrada fueron algunas de las que hicimos esa noche desde la localidad de Busot.

LEMMON a punto de ser "interceptado" por un avión.

Había que aprovechar porque no va a volver hasta dentro de 1.400 años.

No sé cómo tendré la agenda para entonces.



domingo, 28 de septiembre de 2025

NUBES, CASIOPEA Y OTRAS ESTRELLAS



Ayer, la finalizar la tarde, el cielo mostraba nubes altas, pero nos animamos (sin muchas esperanzas) en ir a hacer algunas fotos. El paso del frente nuboso nos dejó oportunidades de pequeños huecos despejados y nubes que, por efecto de la exposición, se muestran como hilachos.

La Luna, ocultándose por la Sierra del Maigmó.

Casiopea es una de las constelaciones más reconocibles del cielo nocturno. Sus cinco estrellas brillantes forman un conocido asterismo del cielo circumpolar boreal. Casiopea señala al norte (y a la estrella polar) apuntando desde sus extremos de la «M» o «W». Tiene al otro lado al Gran Carro de la Osa Mayor. Al ser tan fácil de reconocer, es muy usada para encontrar el norte cuando no es posible utilizar a la Osa Mayor para este propósito, cuando ésta no es visible en cielos de latitudes templadas (menos de 35°N - Islas Canarias).

Debido a su cercanía al polo norte, esta constelación es circumpolar boreal, es decir, siempre visible por encima del horizonte septentrional a partir de 45-50° de latitud norte, la latitud de ciudades como Berlín o Londres.

Al principio, las nubes ocupaban todo el cielo. Podían verse muy pocas estrellas entre los claros.

Traza de la estela de las luces de un avión.


El paso del frente nuboso dejó aperturas en el cielo.


ç


Casiopea  (con forma de W) sobre las nubes.

y Cassiopeiae, conocida como Tsih o Cih, está situada en el centro de la «W» o «M». Es una subgigante azul. Su alta velocidad de rotación, superior a 432 km/s hace que esté muy achatada hacia el ecuador, lo que provoca pérdida de masa estelar que forma un disco de «decreción» alrededor de la estrella. Dicha pérdida de masa ocasiona variaciones de brillo, siendo γ Cassiopeiae el arquetipo de una clase de variables eruptivas a la que da nombre, variables Gamma Cassiopeiae. Emisora de rayos X, las peculiares características de su emisión son únicas para una estrella de sus características.

α Cassiopeiae, oficialmente llamada Schedar, es una gigante naranja de tipo espectral cuyo radio —calculado a partir de la medida de su diámetro angular— es 42 veces más grande que el radio solar.

Caph (β Cassiopeiae) es una subgigante blanco-amarilla distante 54,5 años luz de la Tierra. 28 veces más luminosa que el Sol.

Ruchbah (δ Cassiopeiae) es una binaria eclipsante cuyas dos componentes orbitan entre sí a lo largo de un período de 759 días. La estrella principal es una subgigante blanca de tipo espectral A5IV.

Casiopea.


Otra estela de otro avión.

Casiopea contiene dos estrellas que se cuentan entre las más luminosas de la galaxia y que se pueden observar a simple vista: ρ Cassiopeiae y V509 Cassiopeiae. Ambas son hipergigantes amarillas, una clase de objetos particularmente raros de los que sólo hay siete conocidos en la Vía Láctea. Los parámetros de estas estrellas son desmesurados: la luminosidad de ρ Cassiopeiae, la mayor parte en el espectro visible equivale a 550 000 soles, mientras que el diámetro de V509 Cassiopeiae es 400 veces más grande que el diámetro solar.

(Información extraída de Wikipedia).


martes, 5 de agosto de 2025

ESTRELLAS FUGACES

 

Nuevo rato de ver estrellas. Es empezar a anochecer y echamos inmediatamente de menos la calidad del cielo nocturno de Galáctica (ver). El que tenemos ahora es muchísimo menos oscuro por la contaminación lumínica de las poblaciones que rodean (Alicante, Alcoy, Ibi…) y que es un gran problema mundial (ver), solo hay que ver la imagen que acompaña estas líneas. La provincia de Alicante tiene una gran densidad de población y eso se nota en la cantidad de luz que emplea, buena parte de ella de forma no eficaz ni sostenible.

Imagen nocturna de la península Ibérica desde la Estación Espacial Internacional ISS en órbita terrestre. Foto: ISS040-E-081320 26 July 2014 NASA

También la Luna, en cuarto creciente (un 55% de iluminación de la llena), ayuda a “aclarar” el cielo nocturno.

La Luna en cuarto creciente y el nombre de algunos de los accidentes geográficos observables con facilidad.

Las estrellas van a apareciendo poco a poco, primero las más brillantes, el “Triángulo del Verano” y otras. Nos llega un lejano pero claro tiu repetido cada pocos segundos: es el canto de un autillo.

Vega, Deneb y Altair conformando el Triángulo del verano.


Dicen las estrellas que los fugaces somos los humanos...

Conseguimos (sin proponérnoslo) “pillar” algunas estrellas fugaces de las llamadas Delta Acuáridas. Una de las fotos es la captura de vídeo con la que comienza esta entrada. Incluso nos salen en una prueba de fotografía nocturna que hacemos con el móvil y que explico aquí:

Tres estrellas fugaces que salieron en una foto de prueba con el móvil.

Hacemos una prueba de time lapse y funciona bastante bien. El problema de las fotos nocturnas es que requieren casi siempre de mucho tiempo entre la exposición y el procesado en la cámara y hoy solo vamos a ver cómo funciona.

Time lapse. Son unos 60 minutos de exposición convertidos en solo 4 segundos.


A la próxima saldrá mejor.



lunes, 21 de julio de 2025

HASTA LAS ESTRELLAS Y MÁS ALLÁ


Este fin de semana han coincidido varios cumpleaños y onomásticas familiares y era un buen momento para volver a visitar Galáctica, un centro de divulgación astronómica en Arcos de las Salinas, en la turolense sierra de Javalambre.

Además, las previsiones de las condiciones atmosféricas son idóneas y es uno de los mejores fines de semana de este año para poder observar la Vía Láctea.

Antes de eso podemos ver icnitas cerca de la localidad de Corcolilla. Son las huellas dejadas por varios dinosaurios terópodos hace millones de años y que se han fosilizado en el fango arenoso por el caminaron esos gigantescos animales. Es un BIC y se ha instalado una cubierta para proteger el yacimiento.

Terópodos. Fuente: KoprX - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0 https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=79137616.


En cuanto a pajarerío, veo buitre leonado, golondrina común (con varios nidos en el patio de nuestro alojamiento), golondrina dáurica, vencejo común, abejaruco común (algo más de 100 ex. en un tendido junto a la carretera), mosquitero papialbo, triguero, escribano montesino, zarcero políglota, colirrojo tizón y paloma torcaz.

Colirrojo tizón.


Nido de golondrina común. Las aves entraban y salían continuamente sin prestar atención a nuestra presencia que no les molestaba en absoluto. La cámara disparó en modo remoto.

 

El nitrógeno en nuestro ADN, el calcio de nuestros dientes, el hierro de nuestra sangre, el carbono en las tartas de manzana… todos fueron creados en el interior de las estrellas. Estamos hechos del material de las estrellas.

Somos polvo de estrellas que piensa en estrellas. (Carl Sagan).

 

Tras una interesante visita guiada a Galáctica, cenamos en su exterior mientras el equipo del centro montaba los cuatro telescopios para la actividad de observación nocturna que había programada. Las estrellas van apareciendo, primero las más brillantes como Arturo y el “triángulo del verano”: Vega, Altair y Deneb. Pero rápidamente aparecen más y más. El firmamento, como dice Dave Bowman en 2001, una odisea del espacio, “Está lleno de estrellas”.

La calidad del cielo nocturno es sobresaliente en este lugar, una de las mejores del mundo, ya que se juntan varias condiciones que hacen que se pueda observar el firmamento con una nitidez y oscuridad espectaculares. Por eso, muy cerca está el observatorio astronómico de Pico del Buitre, a 1.957 metros de altura (prácticamente, la cima más alta de la sierra de Javalambre), dependiente del Gobierno de Aragón y especializado en materia oscura y del que depende Galáctica.



Visitando las cúpulas de observación en Galáctica.


Galáctica bajo la Vía Láctea.

Minutos después,  se empieza a distinguir, sin ningún tipo de problema, el espinazo de la noche, la Vía Láctea, repleta de estrellas y las constelaciones van formando sus imaginarios aspectos por toda la bóveda celeste. La Osa Mayor es muy fácil de distinguir y, con ella, la estrella Polar y la Osa Menor. Casiopea, Escorpión, Cisne, Dragón, Cefeo, Lira, Águila… entre otras, también podemos localizarlas sin dificultad.

Los planetas aparecerán bastante más tarde (el primero será Saturno) pero nosotros ya no los vemos al habernos ido.

Acostumbrados al cielo nocturno de Alicante, con su contaminación lumínica, humos, aerosoles marinos y demás, contemplar un cielo oscuro como este te hace comprender que nuestra forma de vida nos roba algo que nos pertenece y que permanece grabado en algún rincón de nuestra memoria más primitiva.

Comienza la actividad que hoy se llama “Maratón celeste” y los monitores, en completa oscuridad, (excepto por unas mínimas luces rojas, para que los ojos se adapten y nos permitan ver mejor) nos van explicando de forma muy amena qué es lo que vamos a ver esta noche. El objetivo es el espacio profundo, en el que iremos viendo, con esos telescopios, estrellas dobles, cúmulos, nebulosas, galaxias… Algunos de ellos son visibles a simple vista y también nos sorprenden cuando los miramos con nuestros prismáticos.



Lo mismo nos pasa cuando observamos con los prismáticos regiones del firmamento y pasamos nuestra visión por la Vía Láctea. El número de estrellas se multiplica dentro de esa especie de nube de puntitos de luz que cruza el firmamento.

 

La astronomía es una lección de humildad, una invitación a mirar más allá de uno mismo y aceptar nuestra pequeñez en el universo. (Neil deGrasse Tyson).

 

La enorme vastedad del espacio, las distancias a las que se encuentran las estrellas (la más cercana, Alfa Centauri, está de la Tierra a 4,36 años luz (41,2 billones de km) y, sobre todo, lo poquísimo que conocemos y comprendemos de él, nos pone en nuestro insignificante lugar, ese en el que desarrollamos nuestras alegrías y preocupaciones, y que no es más que en un pequeño planeta, de un sistema solar corriente, girando junto a una vulgar estrella y en un rincón anodino de nuestra galaxia, una más entre las más de medio centenar que forman nuestro Grupo Local llamado Vía Láctea, una zona del universo de unos 10 millones de años luz de diámetro.

Aquello de que los seres humanos somos los reyes de la creación, no soporta ni el más mínimo análisis científico.

El universo que vemos es tan enorme que las estrellas que podemos ver es porque la luz que emitieron ha llegado hasta nosotros mucho tiempo después en un viaje a la velocidad de la luz. Por tanto, lo que vemos, ya no existe como lo vemos. Existió hace años, muchísimos años (millones) en la mayoría de los casos, tantos que podemos ver algunas estrellas que no existen y, a la vez, no ver otras que ya están. Es lo que tienen esas gigantescas distancias, incluso para la velocidad de la luz.

Para ir aderezando la noche, la lluvia de estrellas de las Delta-Acuáridas nos regala la visión de media docena de estrellas fugaces, alguna bastante espectacular. Otros trazos luminosos que vemos son satélites artificiales que pasan siguiendo sus órbitas.

 

El cielo ha sido y es una inspiración para toda la humanidad. Sin embargo, su contemplación se hace cada vez más difícil e, incluso, para las jóvenes generaciones empieza a resultar desconocido. (Declaración de París).

 

La temperatura va bajando conforme avanza la noche y, al final de la actividad, aparecen unas pocas nubes que brillan por la luz de las construcciones de la costa valenciana. No molestan para los últimos vistazos con los telescopios con los que hemos contemplando el cielo nocturno. Ese brillo nos recuerda que la actividad humana no solo afecta al suelo, a los animales y plantas, al agua, al aire sino que alteramos hasta la visión del propio cielo nocturno.


Las estrellas "girando" alrededor de la estrella Polar (arriba, a la izquierda). A la derecha de la imagen, y  a pesar de la distancia, nubes iluminadas por las luces del litoral valenciano.

Andrómeda es nuestro último objetivo de la maratón celeste. Es la única galaxia que podemos ver que está fuera de la Vía Láctea. A 2,5 millones de años luz de la Tierra, es una galaxia en espiral con un billón de estrellas que se dirige hacia la Vía Láctea a unos 300 km por segundo y que acabará colisionando con ella. Tranquilos, no hay de qué preocuparse: eso ocurrirá dentro de unos 4.500 millones de años.

Al final de la actividad de observación, aprovechamos para seguir desfrutando de la calidad de ese cielo y hacer algunas fotos de él.

Pero la visita no acabó aquí. El domingo pudimos disfrutar en Galáctica de una visión del Sol con telescopio (con filtro de hidrógeno ɑ, para una mejor visión de la cromósfera solar) contemplando manchas solares, protuberancias, fulguraciones, filamentos, granulosidades… lo que es la verdadera “cara” de nuestra estrella y que su brillo siempre nos había ocultado… hasta ese día.


Cuanto más claramente podamos enfocar nuestra atención en las maravillas y realidades del universo que nos rodea, menos gusto tendremos por la destrucción. (Rachel Carson). 


Esta es la lista de lo más destacado que observamos esa noche:

Con telescopio:

- Albireo.

- Cúmulo globular M13.

- Galaxia M82.

- Nebulosa Dumbbell.

Y a simple vista:

- Doble cúmulo de Perseo. (Debajo de Casiopea)

- Galaxia Andrómeda. 

- Cúmulo de Ptolomeo. (Centro de la vía láctea).


Volveremos otra vez, seguro.