viernes, 17 de abril de 2026

POR SANTA FAZ, LA CURRUCA BALEAR VERÁS


…Y si no la vieres, es que en las Baleares no estuvieres.

Así, parafraseando el refrán de las cigüeñas y San Blas, empiezo esta entrada sobre la observación de curruca balear (Curruca balearica, ex Sylvia balearica) el pasado día 16 (festividad de Santa Faz) cerca de Pollença, en las Islas Baleares.

En un pensat i fet, cogimos un vuelo a Palma de Mallorca, alquilamos un coche y nos fuimos a hacer un recorrido por la isla de Mallorca. Cerca de la Talaia de Albercutx, observamos un ejemplar de curruca balear. Sale de la parte baja de un arbusto, vuela a ras de suelo hasta una ramita, donde se posa unos segundos y sale hacia la parte baja de otro arbusto. Esa fue la observación y, curiosamente, apenas bajar del coche.


La curruca balear es una especie que, en todo el mundo, únicamente vive en las Baleares, mejor dicho, en Ibiza y Mallorca, porque en Menorca está ausente. Es curruca que a distancia parece cabezona, con la cola larga y un color gris oscuro (más claro en la garganta), en el que destaca un rojo anillo ocular.

En el trayecto disfrutamos de las impresionantes vistas, con la cercana localidad de Pollença a los pies de este sector de la Serra de Tramuntana (paraje declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO). Altos acantilados caen a pico a un mar intensamente azul, con pequeñas calas de brillantes tonos turquesas.




Vemos buitre negro (2 ex. muy cerca, volando muy bajos y otros 3 más alejados), un par de cuervos grandes (quizás fueran 4 ex.), un águila calzada, 6 milanos negros y un cernícalo vulgar. Más cerca del suelo se mueve alguna curruca cabecinegra, tarabilla común y colirrojo tizón.



Nos llega el canto del roquero solitario. Subido a una roca, llena el aire con su sonido.

Ya en la torre, vemos algo en el mar. Conseguimos descubrir a un grupo de delfines mulares que parecen estar alimentándose cerca de la superficie. Atraídas por ese festín acuden pardelas baleares, pardelas cenicientas europeas y gaviotas patiamarillas. Solo el paso de alguna embarcación les hace suspender la comida durante unos minutos.

Varios vencejos comunes y golondrinas comunes vuelan por encima de nosotros. También vemos un avión roquero.

La carretera que lleva hasta el faro de Formentor está muy (excesivamente) concurrida de coches y bicicletas. La cola de vehículos (prácticamente parados) a cientos de metro del faro nos hacen dar la vuelta, siendo imitados por otros conductores. Las restricciones de acceso deberían ampliarse para mayor seguridad y sostenibilidad.

Visitamos Pollença (una auténtica maravilla) y Valldemosa (otra). De ahí, vamos a Palma, donde tenemos apenas un par de horas para devolver el coche y coger el avión de vuelta, haciendo planes para la próxima visita.

Lista de eBird https://ebird.org/checklist/S322778103 



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