La astronomía es una lección de humildad, una invitación a mirar más allá
de uno mismo y aceptar nuestra pequeñez en el vasto escenario cósmico.
Neil
deGrasse Tyson, astrofísico y divulgador científico.
Este fin de semana teníamos
reservada en Galáctica una actividad de observación de la Vía Láctea, aprovechando
cumpleaños y onomásticas. La meteorología tenía otros planes y nos anunciaba
cielos cubiertos, con posibilidad de lluvias. Galáctica suspendió las
actividades en base a la previsión que se cumplió en parte porque sobre las
diez de la noche el cielo se despejó, aunque quedando con bruma por la elevada
humedad que hizo el calor (también muy alto) nos dejaran con un ambiente sofocantemente
bochornoso buena parte del tiempo.
Nuestro alojamiento esta vez era
en Aras de los Olmos. Allí tienen una réplica a escala natural de un gran
dinosaurio: el Losillasaurus giganteus, llamado así por haberse
encontrado sus restos en la cercana aldea de Losilla. Este dino saurópodo,
vivió en el Jurásico tardío (hace 154-145 millones de años) en esta región muy
rica en fósiles de dinosaurios, fue identificado por primera vez en esa
localidad. Mediría entre 20 y 25 m y su peso estaría sobre las 50 toneladas.
Aprovechamos la imponente escultura para hacer fotos con las estrellas de fondo, tanto con la cámara como con el móvil. La Vía Láctea se podía ver perfectamente aunque no con la nitidez que la hemos visto otras veces por esta zona.








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