jueves, 29 de octubre de 2020

OTOÑO EN LA MARJAL

La creación del parque inundable La Marjal, en la Playa de San Juan, es una historia de éxito, de tal forma que si no existiera casi habría que inventarlo.


Carlos Arcaya y Silvia Cárceles.

Ganadores del III Premio Periodismo Ambiental de la provincia de Alicante 2020.

 


Paseo en la mañana del sábado 24, que se inicia fresca pero que rápidamente va cogiendo calidez. Antes de entrar ya veo a la pareja de cernícalos vulgares sobrevolando el parque y los alrededores. Un enorme bando de palomas torcaces levanta el vuelo ante la llegada de los primeros visitantes del parque. Entre las que quedan en el suelo y las que cuento en una foto que les saco en vuelo, hay un mínimo de 158 ejemplares.

Palomas torcaces (y una gallineta).


En el estanque escucho al martín pescador mientras que en una orilla  mueve graciosamente su larga cola la lavandera cascadeña. Los patitos siguen a sus padres cada vez menos, señal de que van independizándose. Sobre la lámina de agua vuela algo más de una veintena de aviones roqueros y unas cuantas gaviotas patiamarillas, que, sorprendentemente, a veces son perseguidas por los primeros.

Lavandera cascadeña.

Ánades azulones (dom.).
Curruca cabecinegra.

Escandalosos como de costumbre, los estrildas van en grupo. Hoy cuento 14.

Tórtolas turcas.

Mirlo común.

La sensación es que hay un buen número de mosquiteros comunes y de petirrojos, así como de currucas cabecinegras y capirotadas. Una de estas últimas se pega un buen atracón de un higo que está abierto quizás por los gorriones. No para de comer de él.

Curruca capirotada comiendo higos.

El parque sigue siendo un magnífico lugar.

No puedo evitar estar más de acuerdo con la frase que abre esta entrada, incluida en la web de Radio Alicante Cadena SER respecto a una entrevista que nos hicieron a Jana y a mí hace unos meses (ver).



Petirrojo.

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