domingo, 4 de enero de 2026

Y PARA COMENZAR 2026: ZAMPULLÍN CUELLIRROJO

 

2-1-2026.

Pues ya estamos en el segundo día de 2026. Que esta nueva vuelta al Sol nos vaya bien a todos.

Como hace unos días apareció la noticia de la observación de un zampullín cuellirrojo en la playa del Tamarit, aprovecho para acercarme al lugar a ver si hay suerte y el ave sigue por allí.

Decido acceder por un itinerario más largo, pero me apetece dar ese paseo por la orilla de la playa que está casi solitaria. Me refiero a la presencia humana, porque en la ruta me acompañan varias gaviotas de Audouin, lejanos y veloces alcatraces atlánticos y las rápidas y (aparentemente) caóticas carreritas de los correlimos tridáctilos.

El Sol peleando por salir de entre la bruma, sobre una mar totalmente en calma. Por la noche, sacaron en Aquí la Tierra (TVE1) un vídeo que grabé.

Los alcaudones reales vigilan su territorio. A menor escala, las tarabillas comunes hacen lo mismo. Seguro que ambos se miran de reojo, recelosos, entre ellos.



Aves sobre las matas y entre las matas, casamatas. Vigilantes de hoy y de ayer.

¿Montañas nevadas? No. Son las "montañas" de sal de las salineras Bonmatí.

Llego al lugar donde se ha citado al zampullín cuellirrojo. Bingo, digo ¡bimbo! Comenzamos fuerte el año.

Allí está, acompañado fuera del agua por una garceta común y un archibebe claro. En el agua, es una gaviota picofina, que parece una escolta del cuellirrojo. No es por seguridad, es por la comida que el cuellirrojo encuentra en los pequeños grupos de pececillos. Por el interés te quiero, podiceps.

Objetivo cumplido.


La escolta.

Cómo veréis en las fotos, lo de "cuellirrojo" es algo en lo que hay que creer, porque en estas fechas, son de una gama blanquinegra. En el lejano norte, dentro de unos meses, su paleta de colores tendrá una explosión de colores con rojos y naranjas que le darán un aspecto absolutamente distinto.

Qué preciosidad. (Sí, ya sé que digo lo mismo de cada pájaro que veo ¿y qué?)


Se muestra muy tranquilo, zambulléndose muy a menudo (de lo contrario, no sería “zampullín”) y persiguiendo a su comida como un torpedo, propulsado por sus patas y con el cuerpo totalmente estirado. Podéis verlo en acción en este breve clip video que grabé.





Al rato, da la impresión de que ya ha almorzado bastante y se retira canal arriba un poco, para acicalarse un poco y secarse un poco su plumaje hidrófugo. La picofina lo sigue continuamente.

El zampullín cuellirrojo se reproduce por el norte de Eurasia y el Oeste de América del Norte. En Europa, la mayor parte de las parejas reproductoras se centran en Islandia, los países escandinavos y parte de Rusia. Alcanza la zona central de Asia y su extremo oriental. La zona de invernada son las islas británicas y las costas del Mar del Norte, llegando hasta las de China y Mar del Japón. Las aves de Norteamérica invernan en las costas del Pacífico y Golfo de México.

Fuente: eBird.

Los ejemplares que llegan a la península Ibérica son pocos, aunque parecen estar aumentando, siendo relativamente habitual (aun así, en pequeño número) en algunos lugares de la costa cantábrica y más ocasionales en otros puntos del Atlántico y excepcionales en las costas mediterráneas.

Quizás el calentamiento del planeta esté contribuyendo a ello.

Después de pasar un buen rato viendo a esta excepcional ave, me voy al puerto de Santa Pola. Una vuelta por allí, donde veo las aves habituales. Un merecido y activador café frente al puerto y para casa, que ya se está haciendo tarde.


Lista de eBird https://ebird.org/checklist/S291828308


sábado, 3 de enero de 2026

DE PARDELAS Y CORMORANES

 

31 de diciembre de 2025. Se acaba el año y es buena idea echar una horita en el Cabo de las Huertas a ver cómo está de pajareo. Y no resulta mal.

La mañana tiene una meteorología tranquila y la mar está en condiciones perfectas para ver aves.

Por los matorrales se encumbran las tarabillas comunes mientras que ruidosos grupitos de estorninos silban y emiten el resto de su amplio abanico de sonidos.

En la orilla dos zarapitos trinadores marisquean sin cesar, alternando sus rutas con el paso de otros tantos chorlitejos patinegros y unos cuantos vuelvepiedras comunes. La garceta común, con sus largas plumas blancas se pasea por la orilla como si no tuviera otra cosa más que hacer, pero, en un instante, se detiene y arponea con su pico, capturando su almuerzo.



Lejanas, las pardelas baleares van pasando en pequeños trenes y acaban sumando 107 ex. Su característico vuelo tiene algo de hipnótico, con sus subidas y bajadas sobre las olas, como si temieran alejarse mucho de la superficie de la mar. Por algo su nombre viene a significar algo como “las que rozan el agua”. Entre las baleares veo una pardela mediterránea, que destaca con su patrón de color.

Hay otra pardela que pasa solitaria y algo más cerca de la orilla. Es distinta. Parece más grande que las baleares y que las mediterráneas. También es más oscura en general, con las partes blancas de debajo de las alas más marcadas. Ay… ¿qué será? La he visto sin tener el telescopio montado y cuando me echado los prismáticos a los ojos (literalmente), esta ave incógnita cruzaba por delante de la constelación de reflejos del sol en la mar. Luego, ya desaparece por detrás de la costa. ¿Pardela sombría? ¿Algún ejemplar de otra especie más común pero especialmente oscuro? Quedará en la memoria, dentro de la carpeta NI (ni idea, ni identificada, ni intentes saber que era).

Los cormoranes comunes, sus primos los cormoranes moñudos, junto a sus vecinos los charranes patinegros, las gaviotas de Audouin, las gaviotas reidoras y las gaviotas patiamarillas, ocupan la roca, a veces todos juntos y otras algún vecino se va a dar una vuelta. Van y vienen.

Y los que vienen son un grupo de nadadores humanos que se acercan a la roca para descansar y charlar. Las aves se van ante tal amenaza anfibia.

¿Todas? No. Un cormorán permanece impasible, como si estuviera interesado en la conversación humana. Decide que aquel desembarco no es tan grave como para molestarse.

Cuando los nadadores deciden irse, el cormorán no es que vuele, sino que salta al agua, como si estuviera dispuesto a ganarles en la natación de vuelta.

Al rato, la roca vuelve a pasar al dominio de la nación alada. Y, por supuesto, BB1A está allí. Esa Audouin está empadronada por siempre allí.

Se acaba el año.

Feliz año y muchos pájaros para todos.


Lista de eBird https://ebird.org/checklist/S291359490